Por Diego D铆az Mart铆n, Presidente de VITALIS

De acuerdo a un estudio desarrollado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, seg煤n sus siglas en ingl茅s), durante los 煤ltimos 50 a帽os, el volumen del comercio mundial ha crecido una media de un seis por cierto anual. En la actualidad alcanza un nivel 14 veces superior al que ten铆a en 1.950, debido en gran parte a la eliminaci贸n de barreras comerciales tales como tarifas, cuotas de importaci贸n y dem谩s restricciones.

Este estudio, sin embargo, evidencia como durante este mismo per铆odo la diversidad de animales, plantas y ecosistemas se ha reducido dram谩ticamente en m谩s de un 30%, adem谩s de los crecientes niveles de contaminaci贸n que han incidido notoriamente en la calidad de vida de los seres humanos, con la subsecuente p茅rdida de recursos naturales que bien pudieran ser utilizados como alimentos o medicinas, entre decenas de otros usos.

Pareciera que en este proceso de globalizaci贸n de los mercados, se han logrado crear, mantener y desarrollar canales y v铆nculos que faciliten el comercio y las inversiones, pero que desafortunadamente, no han logrado producir resultados sostenibles para garantizar la conservaci贸n de los recursos naturales y el sostenimiento de los procesos ecol贸gicos esenciales.

Basta con observar la brecha existente entre los pa铆ses m谩s pobres y los m谩s ricos, que han comenzado a desplazarse en dos polos opuestos en los cuales pocos son los escenarios coincidentes para acometer retos comunes en la defensa, mejoramiento y conservaci贸n del ambiente, en beneficio de la presente y futuras generaciones.

Un estudio llevado a cabo por el Banco Mundial predijo que mientras los acuerdos de la Ronda de Uruguay del GATT aumentar铆an el PIB mundial en 200 mil millones de d贸lares americanos, los pa铆ses del 脕frica Subsahariana podr铆an terminar empeorando al perder sus acuerdos aduaneros con los pa铆ses m谩s ricos. Todo ello hace pensar que han sido los pa铆ses ricos los que m谩s han sido beneficiados de la liberalizaci贸n comercial, pese a las enormes posibilidades de inversi贸n existentes en muchas naciones pobres.

La pol铆tica comercial y las normas de la Organizaci贸n Mundial de Comercio (OMC) son importantes para la conservaci贸n ambiental y el desarrollo sostenible. Los cambios en los precios de los bienes con los que se comercia, la apertura de nuevos mercados, la creaci贸n de nuevos productos y la eliminaci贸n de las restricciones comerciales, por lo general influyen en los patrones de producci贸n y consumo de los recursos naturales. En otras palabras, las normas comerciales pueden influir directamente en las pol铆ticas ambientales, al ser interpretadas como “barreras para el desarrollo” u “oportunidades para la inversi贸n sostenible”.

Recordemos que en su propia carta constitucional, la OMC establece como mandato el fomento de un tipo de comercio ambientalmente responsable que promueva el desarrollo sostenible. Sin embargo, pese a que el comercio mundial ha crecido exponencialmente durante los 煤ltimos 50 a帽os, m谩s deprisa que ninguna otra actividad econ贸mica, los indicadores de sostenibilidad ambiental reflejan dram谩ticos descensos en la disponibilidad y distribuci贸n equitativa de los bienes y servicios ambientales para la poblaci贸n.

El comercio y el desarrollo no pueden ser vistos como conceptos antag贸nicos. El sistema internacional de inversiones debe respaldar la sostenibilidad de la vida en la tierra, 煤nica garant铆a para el desenvolvimiento de una fruct铆fera asociaci贸n, en el cual los seres humanos podamos mejorar nuestra calidad de vida, en armon铆a con el resto de los seres vivos de nuestro planeta.

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