Ecoturismo: Industria sin chimeneas

2000-2002 / Actualidad Ambiental

Por Diego D铆az Mart铆n, Presidente de VITALIS

La industria del Ecoturismo debe ser, en s铆 misma, una actividad segura en servicios, confiable en informaci贸n y sostenible en inversi贸n, para que los turistas regresen y no salgan espantados. Si vemos c贸mo hacemos ecoturismo en Venezuela, no todos pasan esta lupa en su gesti贸n. Ecotur铆sticamente hablando, no hay supervisi贸n.
Y es que ecoturismo no es armar un morral, comprar un costoso boleto, montarse en un avi贸n de la II Guerra Mundial, alojarse en una barraca hospedada por chipos y dem谩s insectos y recibir informaci贸n de un gu铆a que ha aprendido de memoria en 2 d铆as lo que a un profesional del turismo o las ciencias ambientales puede haberle tomado entre 3 y 10 a帽os.

Un ecoturismo mal manejado puede ocasionar situaciones irreversibles para los ecosistemas y los recursos naturales. Una mala orientaci贸n, por ejemplo, puede hacer que se destruya un coral o una planta que le ha tomado a la naturaleza decenas de a帽os en producir. Adem谩s, la sobresaturaci贸n de la capacidad de carga de un 谩rea silvestre, origina da帽os a simple vista intangibles, alterando los procesos ecol贸gicos esenciales.

El turismo especializado en 谩reas naturales o silvestres es lo que suele denominarse ecoturismo, tambi茅n conocido en algunos pa铆ses como la “industria sin chimeneas”.

Millones de personas se movilizan a帽o tras a帽o, con el objetivo de estudiar, admirar y disfrutar la naturaleza, sus m煤ltiples expresiones silvestres en plantas, animales y hasta en el acervo cultural de sus pueblos y comunidades aut贸ctonas. Los destinos favoritos comprenden aquellos que ofrecen los ambientes m谩s v铆rgenes, una singularidad biol贸gica o ecol贸gica como una especie rara o amenazada, o un ecosistema con rasgos geol贸gicos o paisaj铆sticos 煤nicos, como nuestra Gran Sabana y sus Tepuyes o el extraordinario Archipi茅lago de Los Roques.

Pese a sus potencialidades, el ecoturismo ha sido poco explorado en nuestro pa铆s. Pocos son los esfuerzos para apoyar esta industria que puede generar grandes ingresos altamente necesitados por la econom铆a local, regional o nacional, al tiempo que promueve una mayor conciencia de la importancia de la conservaci贸n, y nuevos incentivos para que el gobierno y el pueblo conserven sus 谩reas naturales.

En Am茅rica Latina, pa铆ses como Costa Rica, Panam谩, Ecuador, M茅xico, Brasil y Colombia, ya han comprendido la justa dimensi贸n de esta oportunidad, pues han hecho de esta industria una pol铆tica de estado, dotando los servicios y la infraestructura m铆nima necesaria para su crecimiento y desarrollo, y capacitando a sus funcionarios para darle una c谩lida bienvenida a los turistas, eje central de tal actividad.

El turismo es una industria sin chimeneas, bien manejada, puede alejarnos de una vez por todas de una exclusiva renta petrolera y estadista. Para ello debemos capacitarnos, sincerar nuestras debilidades y fortalezas como receptor tur铆stico, manejar las oportunidades y las amenazas y coordinar efectivamente nuestras acciones con la sociedad. De nada vale una acci贸n aislada cuando el 茅xito no s贸lo depende de una organizaci贸n p煤blica o una empresa privada.

No olvidemos que lo vital en el turismo es el atractivo que moviliza al turista a salir de su lugar habitual de residencia. Si lo destruimos o no lo manejamos correctamente, simplemente, no regresar谩.

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