El estado somos todos

2000-2002 / Actualidad Ambiental

Por Diego D铆az Mart铆n, Presidente de VITALIS

Uno de los temas discutidos con insistencia en las reuniones preparatorias para la Cumbre de Desarrollo Sostenible por las organizaciones no gubernamentales (ONG), es que el Estado somos todos y no exclusivamente los gobiernos que utilizan ambos t茅rminos como sin贸nimos, con lo cual se debilitan los procesos de participaci贸n y toma de decisiones, con aciertos y desaciertos, pero tambi茅n con logros y retrocesos.

Varias delegaciones oficiales, incluyendo la representaci贸n de la Uni贸n Europea, reconocieron el rol de las ONG como genuina expresi贸n de la sociedad civil organizada, destacando el valor que poseen para los Estados, y espec铆ficamente para los gobiernos, aportando experiencias, capacidades y destrezas para fortalecer la gesti贸n ambiental de cada pa铆s.

Personalmente, he podido compartir la opini贸n de muchas de las ONG asistentes a este encuentro, pues “una cosa es lo que se dice y otra la que se hace”, haciendo referencia a la larga brecha entre los discursos y la realidad de las acciones a nivel nacional.

Las ONG reunidas en la gran manzana reiteraron su compromiso con la presente y futuras generaciones, para que en un 谩nimo propositivo, constructivo y proactivo, contin煤en impulsando nuevos y mejores escenarios en los cuales se fortaleza la b煤squeda de soluciones a los principales problemas ambientales, donde la acci贸n gubernamental simplemente no llega, o es d茅bil. La intenci贸n de las ONG es seguir contribuyendo al desarrollo de nuestros pueblos, pero en escenarios donde la equidad, la igualdad y la justicia en la toma de decisiones, reflejen el sentir de las mayor铆as y no de la exclusiva visi贸n de los gobiernos.

A 10 a帽os de la Cumbre de la Tierra celebrada en R铆o de Janeiro, las ONGs latinoamericanas han visto con tristeza c贸mo se han agudizado los problemas ambientales, sociales, culturales, sanitarios, econ贸micos y pol铆ticos. Todo ello debido a un insostenible aprovechamiento de los recursos naturales, la p茅rdida sistem谩tica de bienes y servicios ambientales y una mayor dependencia econ贸mica de los grandes centros de poder.

Las ONG tambi茅n instaron a los gobiernos a cumplir cabalmente con los protocolos y acuerdos adquiridos en los escenarios internacionales que vayan a favor del desarrollo sostenible. Asimismo, exigieron priorizar la conservaci贸n de las 谩reas naturales protegidas y garantizar la activa participaci贸n de los pueblos aut贸ctonos en su manejo.

Dos puntos importantes en la posici贸n de las ONG fue la incorporaci贸n del tema de la discriminaci贸n ambiental en la agenda de la Cumbre de Desarrollo Sostenible, as铆 como la expresa solicitud de eliminar la deuda externa como un acto de buena fe de los pa铆ses ricos hacia el tercer mundo, como primer paso “tangible y real” para erradicar la pobreza.

Las ONG reiteraron su disposici贸n de trabajar activamente en todo el proceso que definir谩 las acciones ambientales prioritarias para los pr贸ximos diez a帽os. Adem谩s de los proyectos y acciones que le son propias, las ONG prometen seguir de cerca las buenas acciones de los gobiernos para reconocerlas y apoyarlas, sin dejar de censurar los comportamientos indebidos e insostenibles en detrimento de las mayor铆as.

No hay Estado sin gobierno, pero tampoco sin sociedad civil comprometida y participativa. En los pa铆ses democr谩ticos, las autoridades son reflejo de la decisi贸n de los pueblos y son ellos quienes est谩n llamados a ratificarles o revocarles en cualquier momento.

El Estado somos todos, 驴o no?.

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