El agua, escazo oro azul

Publicado el , por Vitalis en la categoría
2000-2002.

Por Carmelo Urso, Aliado de VITALIS

Para mantenerse saludable, cada uno de los seis mil millones de habitantes de la tierra debe consumir, entre alimentos líquidos y sólidos, unos 4 litros de agua diariamente. No obstante, más de 2 mil millones de personas no tienen hoy en día acceso al agua potable.

Desde el espacio, nuestro planeta, más que de tierra, parece hecho de agua y nubes. A primera vista, es fácil comprender que toda la tierra seca del mundo cabría sin problema en el Océano Pacífico y el resto del globo quedaría cubierto de líquido. Sin embargo, pese a esta aparente abundancia, cada día hay menos agua disponible.

Según la Organización Mundial de la Salud, cada 8 segundos muere un niño por alguna enfermedad relacionada con el agua. En los países de menor desarrollo industrial y tecnológico, 80% de las enfermedades se contraen por consumir agua no potable. De acuerdo a la organización World Watch, la contaminación y los agentes patógenos trasmitidos por el agua matan a 25 millones de personas anualmente.

Si bien el agua dulce disponible, constituye apenas 1% del agua del mundo (el resto es agua salada o agua dulce congelada), tal cantidad de líquido sería suficiente para satisfacer las necesidades de unos 18 mil millones de personas.

Sin embargo, dos factores conspiran para que buena parte de la humanidad no tenga agua en la justa proporción: uno, es la antes mencionada contaminación; otro, es que el agua no está repartida uniformemente en el planeta.

El río Amazonas, que posee casi 20% del agua de todos los ríos del mundo, apenas tiene 0,4% de la población mundial en sus riberas. Por contraste, muchos niños y mujeres en África Occidental deben caminar varios kilómetros cada día para tener acceso a escasas y polutas fuentes de agua. Asia, que tiene 60% de la población mundial, cuenta con apenas 30% del agua potable. En este sentido, América Latina es un importante baluarte de los recursos hídricos del planeta, ya que cuenta con abundantes fuentes de agua no contaminada. Venezuela es el séptimo país del mundo con mayores reservas hídricas.

La cantidad de agua del planeta se mantiene estable desde hace 5 mil millones de años, sin aumentar ni decrecer. Esta agua que hoy bebemos, es la misma que sació la sed de los dinosaurios, del Hombre de Neardenthal y de los agricultores que sembraban maíz hace 5 mil años en América. Como contrapartida, la población mundial crece a un ritmo vertiginoso, incontrolado, y es obvio que a medida que el agua potable esté menos disponible para grandes cantidades de personas, se generarán importantes tensiones y problemas.

En el pasado, los humanos nos hemos confrontado por tierra, oro, petróleo o alimentos. Si no hacemos nada al respecto, los conflictos del futuro serán por el control del agua, ese escaso oro azul.

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