El agua, escazo oro azul

Publicado el , por Vitalis en la categoría
2009-2010, Actualidad Ambiental.

Según las Normas Sanitarias de Calidad de agua Potable (G.O. N° 36.395), el agua debe cumplir ciertos requisitos microbiológicos, organolépticos, físicos, químicos e incluso radioactivos, por lo cual se siguen estrictos procesos para garantizar su calidad.

En opinión de Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS y fundador de la Asociación Venezolana para el Agua, “el vital líquido que consumimos en nuestras casas debe ser incoloro y el olor y sabor debe ser aceptable para la mayoría de los consumidores”. Uno de los parámetros más significativos es el cloro residual, cuyo valor máximo aceptable según la Norma es de 1 mg/l. Sin embargo en casos extremadamente excepcionales este valor puede ser de 3mg/l (no más de allí para evitar cualquier tipo de reacción desfavorable en la salud de los consumidores).

En Venezuela la autoridad ambiental de las Aguas es el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, que cuenta con un ViceMinisterio de Aguas, del cual dependen las Hidrológicas del país, encargadas que tales condiciones del vital líquido se cumplan, y quienes suelen ser muy celosas de garantizar su calidad.

Yazenia Frontado, Coordinadora de Proyectos de VITALIS y especialista en Calidad de Aguas, señala que para lograr su purificación, “se cumple un complejo proceso que involucra cuatro etapas fundamentales para tratarlas antes de su consumo. Ellas son: Coagulación-Floculación (sulfato de aluminio), Sedimentación, Filtración (arena, carbón activado y antracita) y Desinfección”. Adicionalmente algunas plantas tienen rejilla de desbaste (retención de sólidos como plásticos, maderas y otros) antes de iniciar la secuencia de potabilización.

En caso que el agua de su casa presente un olor, sabor o color irregular, Díaz sugiere “suspender su uso y comunicarse con su empresa surtidora para su inmediata evaluación”. Por ningún motivo debe consumirse agua que no sea potable.

Finalmente, los técnicos de VITALIS aclaran que las aguas de ríos, lagos y embalses también pueden ser inodoras, incoloras e insalobres, pero no necesariamente potables. Por ello es tan importante la purificación que se realiza dentro de las compañías hidrológicas, antes de su consumo, quedando en mano de las propias comunidades ejercer la contraloría social, para asegurar su calidad.

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