Conservación y Desarrollo Sostenible en Venezuela   1992-2002

Visión de la Sociedad Civil en la Implementación de la Agenda 21

Conclusiones y Recomendaciones

La década desde Río hacia Johannesburgo ha sido para Venezuela un período de limitados intentos por iniciar de manera firme y decidida la tarea del desarrollo sustentable. Pese a los esfuerzos de diversas organizaciones públicas y privadas, los indicadores de pobreza en Venezuela son bastante claros y coincidentes en cuanto a las fuentes que han sido consultadas: Decrecimiento económico; aumento sostenido del desempleo y la pobreza; aumento de la economía informal; ausencia de nuevos empleos sustentados en un mejoramiento cuantitativo y cualitativo de todos los niveles de educación, de salud y de la seguridad. Si no logramos poner en práctica un modelo de progreso ambientalmente sustentado, no será posible mejorar nuestra calidad de vida y la del planeta.

Por estas razones, dentro de los temas emergentes consultados destaca el ambiente y la pobreza como la principal preocupación de los entrevistados, con una fuerte limitación para la adopción y puesta en marcha de los principios para garantizar un desarrollo sostenible. El análisis se da en ambas direcciones, tanto como una causa que determina la ocurrencia de otros problemas ambientales, como una consecuencia derivada de la compleja problemática actual.

Las organizaciones consultadas también reconocen como un problema de gran importancia a la equidad social y el acceso a los servicios básicos (particularmente el agua).

La generación de empleo, la aplicación de la normativa legal, la vulnerabilidad ante desastres naturales y la debida atención sanitaria (fundamentalmente preventiva), incluyendo la educación, figuran entre las principales demandas.

La democratización en el acceso a la información y la toma de decisiones, el apoyo a la descentralización, el fortalecimiento de la gobernabilidad y el trabajo de los gobiernos regionales y municipales son reconocidas como condiciones fundamentales para lograr el apoyo de las comunidades en la mejora de la calidad de vida.

Existe un aparente aislamiento entre las instituciones de investigación (generadoras de conocimiento) con las organizaciones gubernamentales (demandantes del conocimiento) responsables de la toma de decisiones significativas para el desarrollo sostenible de Venezuela.

La formulación de políticas para el desarrollo sostenible y el establecimiento de lineamientos ampliamente consensuados en materia de educación ambiental y participación ciudadana a favor del desarrollo surgen como tareas fundamentales tanto a corto como a mediano plazo en Venezuela.

El incentivo al uso de tecnologías ambientalmente responsables, la gestión ecológicamente racional de la biotecnología, el fomento de las capacidades públicas y privadas para la sustentabilidad, la lucha contra la deforestación y la planificación y manejo de la biodiversidad y la protección de ecosistemas estratégicos, requieren de esfuerzos importantes en materia de financiamiento, capacitación y monitoreo.

La ética y la globalización, y los contaminantes orgánicos persistentes, también son reconocidos como temas emergentes de alta prioridad.

En torno al tema del manejo de los residuos, sean estos peligrosos, domésticos, de salud u otros, ya considerados de interés nacional, destaca la ausencia de un plan estratégico nacional, único y consolidado que permita integrar en forma coherente y sistemática las acciones de todos los actores involucrados, y que además cuente con los recursos humanos, técnicos y financieros para acometer los retos que impone la crítica situación de esta problemática.

Esta evaluación, que de ninguna manera pretende ser un análisis exhaustivo, nos lleva a reflexionar sobre los efectos de las distorsiones entre los factores que deben converger para lograr hablar de un país con una clara visión de su futuro, en el cual tengamos indicadores de progreso que nos permitan construir una sólida plataforma para el cumplimiento de los objetivos esperados en el programa de acción amplio acordado por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en 1992.

La última década venezolana, y particularmente los últimos tres años de nuevas políticas, enfrenta el reto fundamental de lograr consenso nacional e internacional, en una sola dirección: consolidar el desarrollo humano con la satisfacción integral de las necesidades de su gente, sin exclusión alguna.

A partir del presente diagnóstico se formulan las siguientes recomendaciones:

1.      Informar periódicamente sobre los alcances de la Agenda 21 y lo que la comunidad internacional espera del país, así como la situación en que se encuentra su implementación en Venezuela.

2.      Diseñar de un Plan Nacional para el Desarrollo Sostenible que articule los esfuerzos que se desarrollan en el país, integrando todos los sectores y asegurando la continuidad de los procesos con independencia político-partidista. Este debe obedecer a un proceso participativo que garantice la legitimidad de la sociedad civil en la toma de decisiones.

3.      Crear el Comité Nacional de Desarrollo Sostenible, para coordinar efectivamente todas las acciones derivadas de la adopción de los programas de la Agenda 21, así como de aquellos que se deriven de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Johannesburgo.

4.      Desarrollar un sistema de indicadores de la gestión de la sustentabilidad para monitorear el progreso en la adopción de los principios de la Agenda 21 en Venezuela, basados en objetivos y metas cuantificables en un horizonte temporal de gestión. Tales indicadores alertarían en forma temprana en torno a la situación de los bienes y servicios ambientales del país y sus necesidades de conservación y desarrollo, esto con la finalidad de mantener a todos los actores informados sobre los progresos y las dificultades en la gestión ambiental, así como las acciones que cada sector de la ciudadanía debe emprender, en procura de la mejora de la calidad de vida.

5.      Reactivar el Consejo Nacional para la Educación Ambiental, las correspondientes comisiones regionales y los comités municipales, como entes institucionales autónomos coordinadores de todas las actividades relacionadas con esta materia.

6.      Diseñar programas de capacitación que abarquen todos los niveles y modalidades educativas para cumplir con el Art. 107 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, comenzando por la revisión, actualización o creación de toda la base conceptual de la temática ambiental.

7.      Definir las prioridades ambientales del país, con una amplia y representativa participación de los diferentes sectores, aceptando el concepto del trabajo secuencial hacia grandes temas. Identificar claramente los problemas es esencial para poder proponer soluciones, en donde cada sector de la sociedad entienda y se comprometa a cumplir con su responsabilidad en la solución. El proceso debe ser transparente, democrático, altamente técnico, representativo y participativo.

8.      Promover la definición de una clara política ambiental, coherente con las otras políticas nacionales, de progresiva administración, basada en una continuidad técnica y gerencial, con conocimiento de los problemas y de las posibles alternativas de solución, y transversal a todos los sectores de producción del país.

9.      Promover la activa coordinación de esfuerzos entre la sociedad civil organizada, el empresariado, la comunidad científica y tecnológica, el resto de los poderes públicos y los medios de comunicación social. Las autoridades gubernamentales, por si solas, no podrán acometer los retos ambientales de la década que se inicia con el año 2002.

10. Fortalecer el desarrollo del derecho ambiental para promover la eficiencia de la norma de manera que sea lo suficientemente idónea como para alcanzar los objetivos propuestos, enfatizando la seguridad jurídica frente a la necesidad de garantizar el ejercicio del derecho a un ambiente sano.

11. Evaluar los efectos en el ambiente de los planes, políticas y programas a la luz de los principios del desarrollo sostenible en la legislación nacional.

12. Realizar un estudio sistemático para la armonización de la legislación que rige la materia como fue propuesto en la Cumbre de las Américas en Santa Cruz, Bolivia, 1996, incluyendo el diseño y formulación de programas de evaluación periódica de la legislación para hacerla más eficaz.

13. Fortalecer la planificación estratégica a corto, mediano y largo plazo, con una justa asignación presupuestaria, y el concurso de todos los actores involucrados, especificando los indicadores que permitirán medir la efectividad de tales acciones, incluyendo los mecanismos de seguimiento y control. Especial interés merece la planificación hidrológica, el manejo de las áreas protegidas y el control de las actividades susceptibles de degradar el ambiente.

14. Fortalecer la capacidad jurídica de la gestión ambiental con la generación de instrumentos de carácter preventivo y de control que permitan la aplicación de la norma.

15. Evaluar y proteger los recursos de agua dulce y revisar los objetivos nacionales para la utilización, calidad, protección y mejora de su calidad.

16. Revisar los mecanismos de consulta y coordinación interinstitucional, a nivel gubernamental, no gubernamental y privado, a los fines de garantizar el intercambio sistemático de información entre los diversos sectores, para agilizar los procesos de toma de decisiones y evitar la duplicación de esfuerzos. El diálogo se impone como mecanismo de participación de los diferentes subsectores de la sociedad.

17. Incrementar la inversión pública y/o privada en la gestión ambiental, a los fines de fortalecer y consolidar la estructura administrativa oficial y/o privada existente a nivel nacional, favoreciendo particularmente los procesos de descentralización y los mecanismos de vigilancia y control de las acciones susceptibles de degradar el ambiente.

18. Establecer una política de producción limpia que incorpore incentivos económicos de tipo fiscal y créditos a la industria para propiciar la reconversión, así como programas encaminados a maximizar los beneficios derivados los programas de secuestro de Carbono, así como de aquellos dirigidos a conservar las reservas de Carbón existente, incluyendo el mejoramiento en el uso de combustibles fósiles.

19. Fomentar la creación y desarrollo de una estructura eficiente y efectiva que fomente la reducción, reutilización y reciclaje de residuos a nivel nacional, tanto a nivel urbano como rural. Asimismo, resulta imperativo evaluar y corregir en el menor plazo posible, los mecanismos de recolección, tratamiento y disposición final de residuos domésticos, y el manejo apropiado de desechos peligrosos, tóxicos y/u hospitalarios.

20. Propiciar la capacitación y el desarrollo de los recursos humanos con competencia e interés en la gestión ambiental, particularmente de aquellos con responsabilidad directa en la defensa, conservación y mejoramiento del ambiente, incluyendo a las autoridades locales.

21. Propiciar la creación y mantenimiento de espacios en los medios de comunicación social dirigidos a la promoción de valores, conocimientos y conductas cónsonas con la conservación ambiental y el desarrollo sostenible, con énfasis en aquellos espacios orientados a sensibilizar, informar y formar a la ciudadanía en torno a la importancia de conservar un ambiente sano.

22. Identificar y documentar los problemas ambientales prioritarios y las necesidades de desarrollo sostenible, para su atención inmediata en el marco de una agenda única de país, intersectorial y multidisciplinaria, que convoque e incorpore a los principales sectores públicos y privados, incluyendo a la comunidad académica, científica y tecnológica, con una amplia participación de las comunidades, las ONG y los medios de comunicación social.

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