Situación Ambiental Mundial II
En cuanto a las costas, mares y océanos, el Fondo Mundial para la Naturaleza y la Unión Mundial para la Conservación, han destacado la necesidad de medidas urgentes para proteger de la sobreexplotación de las aguas profundas y las criaturas que viven en ellas, debido a la exploración pesquera y petrolífera no acogida a normas, las descargas de CO2, la biotecnología y la explotación de hidratos gaseosos y el calor de emisiones hidrotérmicas.
Especialmente amenazados se hallan las comunidades coralinas de todo el mundo, que han sido dañados por pesqueros industriales de arrastre, los cambios climáticos y los procesos de sedimentación.
El aumento en los niveles de exploración pesquera y petrolífera también están dañando la frágil biodiversidad de muchas zonas marinas. Al estar abierta al acceso no regulado, alta mar se ha vuelto cada vez más susceptible a la sobreexplotación. Por otro lado, los débiles sistemas de vigilancia y control de muchas zonas costeras en todo el mundo, han derivado en crecientes niveles de degradación ambiental, que hacen poco viable el retorno de sus condiciones ambientales originales.
La tercera parte de los ríos del mundo que permanecen relativamente intactos será destruidos por la expansión de las represas y más de diez millones de personas podrían ser desplazadas durante la próxima década.
Más de 1,700 presas están en trámite en el mundo, principalmente en India, China y Turquía. El continuar con estos proyectos significará que hasta diez millones de personas serán desplazadas, miles de pequeños agricultores perderán sus trabajos, una brecha económica en expansión favorecerá a los ricos, aumentando los conflictos sociales respecto del agua y más especies de lo que ya sabemos se extinguirán.
A las consecuencias indeseables del desarrollo económico, del crecimiento demográfico, de la desigual distribución de la renta y del consumo insostenible de recursos, hay que añadir las causadas por las nuevas biotecnologías y el desarrollo de la ingeniería genética, el reducido espectro de productos agrícolas, forestales y pesqueros comercializados, y las políticas económicas que no atribuyen su debido valor a los recursos. La mayor parte del germoplasma de las especies y variedades agrícolas y ganaderas puede llegar a desaparecer.
Las especies inventariadas oscilan en 1.750.000, pero algunos autores señalan que probablemente superen los 111 millones de especies, aunque la cifra media hoy se estima en 13.620.000 especies, según un informe publicado por el Programa de las Naciones Unidas en 1.995.
Entre las especies ya descritas hay 270.000 plantas, 4.300 mamíferos, 9.700 aves, 6.300 reptiles, 4.200 anfibios, 19.000 peces, 72.000 hongos (se cree que el número de especies debe superar el 1,5 millones), 1.085.000 artrópodos (950.000 insectos descritos, aunque el número de especies debe ser superior a 8 millones), 5.000 virus y otras 4.000 bacterias (una ínfima parte de los más de 400.000 virus y 1 millón de bacterias que se cree existen).
Los bosques tropicales, que sólo cubren el 7 por ciento de las tierras emergidas, albergan entre 50% y 90% del total de las especies. El promedio de extinción era de una especie de mamíferos cada 400 años y de una especie de aves cada 200 años, pero las extinciones documentadas en los últimos 400 años indican que han desaparecido 58 especies de mamíferos y 115 de aves.
El 90 por ciento de nuestra alimentación procede de 15 especies de plantas y 8 especies de animales. El arroz, de acuerdo con la Organización Internacional para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según sus siglas en Inglés), aporta el 26% de las calorías, el trigo el 23% y el maíz el 7%.
Información y cifras que son, más que una advertencia, una amenaza para el ambiente y por lo tanto para el ser humano. ¿Seremos tan responsables como para tomar las decisiones adecuadas y conservar nuestro hogar?