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Protocolo de Kioto, desarrollo sustentable y conciencia ecológica
Tal vez aún quede tiempo de salvar La Tierra
por Berenice Sulbarán, Aliado Comunicacional de VITALIS, Diario El Aragueño

* Si sigue aumentando la temperatura en el planeta podría cambiar el régimen de vientos y lluvias que ha prevalecido durante cientos y miles de años, y del cual depende la vida de millones de personas, además al subir el nivel del mar las zonas costeras bajas y las islas se ven amenazadas .   En un año promedio, 46 millones de personas, la mayoría pertenecientes a países en desarrollo, se ven afectadas por inundaciones provocadas por mareas tormentosas. Los estudios sugieren que si el nivel del mar sube 50 centímetros más, dicha cantidad podría llegar a 92 millones, y si sube un metro, a 118 millones".
 * Disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, trabajar por un desarrollo sustentable y tomar conciencia ecológica podrían ser las únicas respuestas para impedir que las catastróficas predicciones sobre los efectos del calentamiento global y el cambio climático se hagan realidad.

Es un hecho que los efectos del calentamiento global y el cambio climático ya empezaron a sentirse, millones de miles de personas han vivido las denominadas "tragedias naturales" que han acabado con pueblos enteros. Resulta necesario dejar de pensar individualmente pues la tierra nos ha demostrado que somos parte de un todo, y como tal, lo que afecta a una especie o a un lado del planeta repercute en el resto. Se trata de una cadena que no termina nunca: los seres humanos con nuestro afán de industrializarlo todo, con nuestro sueño de lograr cada vez más "avances"y de convertir cada ciudad en una cosmopolita consumimos energía a niveles excesivos, arrojamos desechos contaminantes a las aguas, sobrepasamos la capacidad de la naturaleza de soportar nuestra presión humana, multiplicamos las poblaciones sin control alguno, llenamos la mayor cantidad de espacio de concreto y asfalto,  emitimos gases contaminantes a la atmósfera y pare usted de contar. Todo esto ha ido ocasionando graves resultados en la naturaleza, uno de esos es el incremento del efecto invernadero, el cual origina el sobrecalentamiento de la tierra, este a su vez, derrite los glaciares con lo cual aumenta el nivel de las aguas, alterando el clima y los ecosistemas marinos, produciendo marejadas y tormentas capaces de devastar poblados enteros; esto por mencionar sólo algunas de concatenadas reacciones, ya que para detallarlas todas se necesitaría un estudio más profundo del tema, para el cual estas líneas no son suficientes.

Protocolo de Kioto, una esperanza para nuestro futuro

Preocupados por esta situación que avisora un futuro catastrófico ecologistas y ambientalistas han luchado a lo largo de los años por la conservación de nuestro planeta Tierra. Es así como surge la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que busca reforzar la conciencia pública, a escala mundial, de los problemas relacionados con el cambio climático, poniendo las pautas para comprometer a los países a trabajar en ello. El 11 de diciembre de 1997 surge un instrumento de la convención como primer escalón de reducción de emisiones, se trata del Protocolo de Kioto, cuyo objetivo es luchar contra el cambio climático mediante una acción internacional de reducción de las emisiones de determinados gases de efecto invernadero responsables del calentamiento del planeta. Este protocolo, auspiciado por la ONU y aprobado en el 2002 por la Comunidad Europea , buscaba que los países industrializados reduzcan sus emisiones en un 5% por debajo del volumen de 1990 para el período 2008-2012. Sin embargo, dicho protocolo no podía implementarse hasta que 55 naciones que sumen el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero lo ratificaran. La principal piedra de tranca fue la oposición y rechazo de los Estados Unidos, a pesar de ser el país que más emisiones de gases de efecto invernadero genera en la actualidad, con el 36,1% del total. El gobierno que lideriza Bush, no sólo se opone a  ratificar el protocolo desconociendo la existencia de un problema tan grave y la responsabilidad humana en ello, sino que tampoco se compromete a reducir las emisiones, tanto así, que entre 1990 y 2004 las aumentaron en un 11%.

Debido a este rechazo sólo se había alcanzado sumar el 44,2% de las emisiones, pero gracias a la adhesión de Rusia, responsable del 17,4%, queda superado el límite, por lo que el protocolo de Kioto entrará  en vigor el próximo 16 de febrero, tal y como lo anunciara el secretario general de la ONU , Kofi Annan.

Venezuela también lo ratificó

Para la Ministra del Ambiente y los Recursos Naturales, Ana Elisa Osorio, la decisión de Venezuela de adherirse a ese compromiso internacional es muy importante ya que "nos da ventaja para la aplicación de mecanismos de desarrollo limpio. Se trata justamente de que países con diversidad, con bosques y parques nacionales puedan hacer intercambios con otros países".

Eso de los intercambios se refiere a que la reducción de emisiones en los países desarrollados resulta más costosa (a pesar de ser los responsables de la mayor cantidad) que en los países en vías de desarrollo, esto se debe a que las tecnologías utilizadas en los países en desarrollo, por lo general,  presentan un atraso y son deficientes desde el punto de visto energético (recordemos que la mayoría de las emisiones son producto del consumo de energías). Esta situación ha llevado a que muchos países hagan uso del Mecanismo de Desarrollo Limpio, por medio del protocolo, lo cual consiste en una especie de transacción internacional donde los países industrializados invierten en proyectos de reducción de emisiones en los países en vías de desarrollo, de tal manera que a ellos les resulte más económico reducir sus emisiones y al país en desarrollo les quede el beneficio del proyecto. Es allí donde entra Venezuela, captando inversiones de los países desarrollados para hacer proyectos aquí. Puesto que el protocolo no obliga a los países en vías de desarrollo a reducir las emisiones de gases, Venezuela no tiene ese compromiso, pero lo puede hacer por conciencia ecológica para colaborar. 

Un país de emisiones moderadas

Cabe destacar que según el inventario de gases de efecto de invernadero, realizado recientemente, nuestro país sólo emite un 0,48% de esos gases a nivel global, lo cual deja con asombro al resto de los países ya que se pensaba que las emisiones serían mayores por tratarse de un país petrolero. El Ing. Juan Carlos Sanchez, miembro del Grupo de Expertos en Cambio Climático de las Naciones Unidas lo explica: "aunque somos un país petrolero, el grueso de ese petróleo se exporta, así que las energías que utilizamos son relativamente limpias, me refiero  específicamente a que el 70% de la electricidad que se consume en nuestro país proviene de plantas hidroeléctricas, generando un tipo de energía que no forma gases de efecto de invernadero, a diferencia de países que utilizan plantas termoeléctricas dependientes de la quema de carbón. Otra ventaja para nuestro país es que el combustible preferente por las industrias venezoelanas, es el gas natural, que emite mucho menos gases de invernadero".

El hecho de que Venezuela tenga un bajo índice de emisiones, no quiere decir que no podamos hacer algo para colaborar por nuestro planeta, Victor Blanco, biólogo marino y asesor ambiental del INAPESCA opina que se "debe trabajar en tres niveles, el primero es el gubernamental, estableciendo las normas o regulaciones que tiendan a cumplir con los compromisos que se han adquirido internacionalmente sobre desarrollo sustentable; el segundo nivel sería el social, que involucra el compromiso de las empresas de asumir una política de gestion ambiental verdadera; y el tercer nivel sería el personal, donde cada persona como un individuo adquiera conciencia sobre lo que estamos haciendo sobre nuestro planeta y de las posibilidades de nuestras generaciones de poder aprovechar el planeta como lo hemos hecho nosotros".

El problema del calentamiento global y los cambios climáticos es un hecho, entonces es tiempo de reaccionar y tomar conciencia, aportando aunque sea un granito de arena en pro del ambiente, y por consiguiente, en pro de nuestro futuro y nuestra descendencia. Cada uno de nosotros puede hacer algo, humildemente, en el día a día reduciendo la emisión de gases del tubo de escape de nuestros autos (caminar más), usando productos libres de CFC, reciclar el papel para evitar la generación de gas metano al descomponerse en los rellenos sanitarios y ahorrando luz en nuestros hogares y trabajos.
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