5 de junio: Día Mundial del Ambiente

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Decálogo del Ciudadano Ambientalmente Responsable

Recomendaciones de VITALIS para ahorrar agua y energía

La Tierra y sus Principales males

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El Día Mundial del Ambiente fue establecido por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 5 de junio de 1972, para marcar el inicio de la Conferencia de Estocolmo sobre el Ambiente. Otra resolución adoptada por la Asamblea General ese mismo día dio origen a la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El tema seleccionado para el Día Mundial del Medio Ambiente 2005 es ¡Ciudades Verdes!

A lo largo de cinco días —del 1 al 5 de junio— los alcaldes discutirán medidas para combatir problemas como el cambio climático o la polución del agua y firmarán una serie de acuerdos para atajarlos.

En el encuentro participarán, entre otros, Carlos Alberto Richa, alcalde de Curitiba (Brasil), una de las ciudades más limpias del mundo, y el de Londres, Ken Livingstone, quien impuso una tasa a los vehículos para reducir el tráfico en la ciudad.

También participará Han Zheng, alcalde de Shanghai (China), una de las zonas urbanas de más rápido crecimiento del planeta.

Por Venezuela asistirá Diego Díaz Martín, Presidente de VITALIS, quien compartirá los alcances del programa “Ciudades para la Vida”, promovido por esa ONG y en la cual se integran sus principales esfuerzos de conservación en el país. Este programa comprende cinco componentes fundamentales: Ciudadanía Ambiental, Gestión Municipal Responsable, Ecoeficiencia Empresarial, Horizontes Verdes y Contraloría Social.

Los acuerdos que se firmarán en la reunión “representan una respuesta innovadora al hecho de que ahora vivimos en un planeta urbano. Necesitamos desarrollar soluciones reales para los desafíos del medio ambiente urbano”, dijo Gavin Newsom, alcalde de San Francisco.

Al menos 130 alcaldes de ciudades de Estados Unidos que se reunieron en Seattle, Washington, a mediados de mayo, firmaron este acuerdo y se comprometieron a cumplir con el Protocolo de Kyoto para reducir las emisiones de gases que producen el “efecto invernadero”.

Los alcaldes, que representan a 30 millones de estadounidenses, se comprometieron a cumplir o incluso mejorar los objetivos de Kyoto con medidas como conseguir que los cruceros apaguen sus motores mientras están anclados en los puertos, o campañas de información pública.

Estados Unidos, que con el 20.6% de las emisiones de gases invernadero es el país más contaminante del mundo, se retiró en 2001 de la negociación del tratado por considerar que aplicarlo le costaría grandes pérdidas económicas y de puestos de trabajo.

El Día Mundial del Ambiente es un evento de personas y organizaciones con actividades multicolores, como concentraciones en las calles, conciertos ecológicos, ensayos y competencias de carteles en las escuelas, plantaciones de árboles, campañas de reciclado y de limpieza.

El Día Mundial del Ambiente es también un evento multimedial que inspira a miles de periodistas a escribir y hacer reportajes entusiastas y críticas acerca del medio ambiente. Es un acontecimiento visual con documentales televisivos, exhibiciones fotograficas y desplegados, así como un evento intelectual para aquellos que organizan y participan en seminarios, mesas redondas y conferencias. En muchos países esta celebración brinda una oportunidad de firmar o ratificar convenios internacionales y, algunas veces, conduce al establecimiento de estructuras gubernamentales permanentes relacionadas con el manejo ambiental y la planeación económica.

VITALIS se une a este llamado internacional para darle un amplio sentido humano a la participación en los temas ambientales; darle a la gente el impulso necesario para convertirse en agentes activos del desarrollo sostenible y equilibrado; promover un entendimiento en donde las comunidades sean fundamentales en las actitudes de cambio hacia los temas ambientales; y apoyar a las asociaciones  que aseguren a todas las naciones y personas disfrutar de un futuro más seguro y próspero.

En un sentido amplio, el Día Mundial del Ambiente busca que los seres humanos nos convirtamos en agentes de desarrollo sustentable y equitativo. También pretende estimular la comprensión de las comunidades como un detonante en el cambio de actitudes hacia temas ambientales. Se busca una sociedad que pretenda que todas las naciones y personas disfruten de un futuro más prospero y seguro. El Día Mundial del Ambiente es un evento en que participa la sociedad civil con actividades coloridas como paseos callejeros, desfiles de bicicletas, conciertos ambientalistas, competencias de ensayos y carteles en escuelas, plantaciones de árboles así como campañas de reciclaje y limpia.

Venezuela en el Contexto Mundial

Informe de la Situación Ambiental 2004

Venezuela se ubica entre los primeros diez países con mayor biodiversidad del planeta y sexto en América. Al menos, 1.380 especies de aves surcan los cielos venezolanos y utilizan sus ambientes para refugiarse, alimentarse o reproducirse. Ello permite poseer un honroso 15% del total de especies de aves existentes en el mundo y un 40% de las aves del neotrópico.

Entre los mamíferos, se han contabilizado aproximadamente 355 especies, cerca de la mitad de las cuales son murciélagos. Se conocen también  al menos 341 especies de reptiles, 284 de anfibios y unas 1.800 especies de peces, números que pudieran incrementarse en la medida que los estudios científicos permitan profundizar este conocimiento, explorando regiones del país poco estudiadas.

Un dato curioso lo constituyen los insectos presentes en Venezuela, los cuales se estiman en al menos 110 mil trescientas especies. Por su parte los hongos, superan las 1.100 especies, seguidos por las Algas y Líquenes con al menos 2.200.

Pero Venezuela también es un país megadiverso en plantas. En opinión del destacado Botánico Otto Huber, nuestro país posee al menos 650 tipos de vegetación, los cuales albergan unas 15 mil especies de plantas superiores distribuidas principalmente entre bosques, arbustales, herbazales y manglares, entre otros.

Cabe destacar, por ejemplo, que solamente en Manglares, Venezuela es el quinto país en el mundo en mayor cobertura de estas especies comúnmente costeras.

A nivel de ecosistemas, nuestro país no se queda atrás. Su especial condición geográfica de ser al mismo tiempo Amazónico, Andino, Atlántico, Caribeño y Llanero, hacen de Venezuela una real expresión del neotrópico, con una diversidad de ambientes que van desde nieves perpetuas en los Andes, hasta zonas desérticas o semi desérticas en Falcón, pasando por una enorme variedad de hábitats que incluyen arrecifes coralinos, sabanas, tepuyes y morichales, entre otros.

Venezuela cuenta con una extensa red de áreas protegidas, representadas fundamentalmente por 43 Parques Nacionales, 21 Monumentos Naturales y 7 Refugios de Fauna Silvestre.

Además de estas áreas, existen al menos 35 categorías bajo régimen de administración especial, con diversos fines de conservación, bien se trate de garantizar el suministro de madera para la industria forestal, la protección de cuencas hidrográficas, el aprovechamiento sostenible de la fauna, el resguardo de las fronteras o la promoción de zonas turísticas, entre otras.

Desde el punto de vista de su gente, Venezuela también se luce ante el mundo por su diversidad étnica y cultural. Posee al menos 315 mil indígenas, localizados principalmente en los Estados Zulia, Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro, que en su conjunto, representan el 1.5% de la población total del país.

Por otro lado, al complejo y heterogéneo poblamiento hispánico, se agregan los descendientes de las etnias negras que desde Africa llegaron a Venezuela, procesos que en su conjunto, hacen de nuestra composición poblacional una estructura admirable.

Sin embargo, no todas son buenas noticias. Venezuela posee una de las tasas de deforestación más altas de América Latina, debido principalmente a la expansión de la frontera agropecuaria y al crecimiento incontrolado de las zonas urbanas.

De acuerdo con un análisis preparado por el Dr. Julio Cesar Centeno, basado en las estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según sus siglas en Inglés), durante la década de los 70’s, Venezuela perdió alrededor de 245 mil hectáreas de bosques por año, cifra que se incrementó dramáticamente a un promedio de 600 mil hectáreas a mediados de los 80’s.

En el último estudio desarrollado por la FAO, publicado en 1997, esta organización reveló que entre 1990 y 1995, los bosques venezolanos han venido desapareciendo a un ritmo de 500 mil hectáreas cada año, lo que equivale aproximadamente a una hectárea cada minuto.

Si a este comportamiento agregamos el aparente debilitamiento del sector ambiental durante los últimos cinco años, el cual se ha visto agravado con invasiones en áreas protegidas y terrenos privados, es posible que esta cifra se haya incrementado, o al menos mantenido, con lo cual, nuestro país estaría perdiendo su vegetación original a una velocidad tal, que para mediados del presente siglo pudiéramos contar con menos del 10%.

El Libro Rojo de Especies Venezolanas Amenazadas editado por PROVITA refleja que al menos 3 especies han desaparecido, 11 se encuentran en peligro crítico, 37 en situación de peligro y 53 de vulnerabilidad.

Situación Mundial

Más de 20 millones de hectáreas de bosques se pierden en el mundo anualmente, ello sin incluir las grandes extensiones que son degradadas por prácticas forestales destructivas, sobreaprovechamiento forestal, contaminación, sequías y minería, entre otros.

El planeta ha perdido alrededor del 33% de sus ecosistemas naturales en los últimos 30 años, al tiempo que la presión sobre la tierra se ha incrementado en más del 50% durante el mismo período de tiempo, principalmente debido al aumento en los patrones de consumo sobre los recursos naturales renovables y la contaminación.

Estos indicadores aportados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente - PNUMA, el Fondo Mundial para la Naturaleza - WWF y el Centro Mundial de Monitoreo de la Conservación - CMMC, resaltan que "tales presiones exceden la capacidad de regeneración que posee la biosfera de nuestro planeta para recuperarse, con lo cual estaríamos encaminándonos a una inminente debacle ambiental, de no lograrse un cambio sostenible en los patrones de consumo de los recursos naturales", señaló Diego Díaz Martín, Presidente de la organización no gubernamental VITALIS. "De continuar tales amenazas sobre, nuestro planeta perdería alrededor del 75% de sus ecosistemas naturales para el año 2.050", puntualizó.

Cada segundo, media hectárea de bosques es destruida, las emisiones globales de dióxido de carbono sumaron a fines de los 90 alrededor de 25 mil millones de toneladas, casi doblada la cantidad que se registró en 1950 y todavía más de 4 mil millones de seres humanos carecen de agua.

A todo ello debemos agregar el efecto que ha tenido el acelerado crecimiento poblacional, que alcanza en el presente año a más de seis mil millones de personas que demandan espacio, comida y energía, con la correspondiente generación de residuos de todo tipo, incluyendo algunos altamente contaminantes

Cada año desaparecen miles de especies y con ellas nuevas posibilidades de cultivos agrícolas, productos industriales o medicinas. Con la pérdida de
diversidad, aumenta la uniformidad, la dependencia de unas pocas variedades de plantas para alimentarnos, y sobre todo crece la vulnerabilidad ante las pestes y las enfermedades. La biodiversidad se pierde debido al deterioro y fragmentación de los hábitats, a la introducción de especies, la explotación
excesiva de plantas, animales y peces, la contaminación, el cambio climático, la agricultura y repoblaciones forestales con monocultivos de rápido crecimiento.

Un total de 11 046 especies de plantas y animales están amenazadas, y enfrentan un alto riesgo de extinción en el futuro cercano, en casi todo los casos como resultado de la actividad humana. Esto incluye el 24 por ciento de las especies de mamíferos y el 12 por ciento de las especies de aves. El número total de especies amenazadas de animales se estima en al menos 5.435.

La pérdida y degradación del hábitat afecta al 89 por ciento de todas las aves amenazadas, 83 por ciento de los mamíferos, y 91 por ciento de las plantas amenazadas que han sido evaluadas. Los hábitats con el mayor número de mamíferos y aves amenazados son los bosques pluviales tropicales de tierras bajas y de montaña. Los hábitats de agua dulce son sumamente vulnerables y contienen muchas especies amenazadas de peces, reptiles, anfibios e invertebrados.

En los últimos 500 años, la actividad humana ha llevado a 816 especies a la extinción en vida silvestre. El aumento del número de aves que se sabe están extintas se debe en parte a una mejor documentación de los casos y a nuevos conocimientos, pero desde 1800 se han extinguido 103 especies, lo cual indica que la tasa de extinción es 50 veces mayor que la tasa natural. Muchas especies desaparecen aún antes de ser descubiertas.

Un estudio de Conservation International mostró que el 23,9% de los sistemas biogeográficos de la Tierra han sido completamente transformados por el hombre (el 36,3% si se excluyen las superficies heladas, de roca y los desiertos), el 24,2% parcialmente y sólo quedan bien conservados el 51,9%,
cifra que se reduce a sólo el 27% si se exceptúan las superficies estériles.

Las zonas más transformadas, sin apenas restos de la vegetación original y con grandes pérdidas de diversidad biológica, son Europa, el Este de EE UU, China y el Sureste asiático. América del Sur, con el 62,5%, y Oceanía, con el 62,3%, son las dos regiones mejor conservadas y menos transformadas, mientras que Europa es el continente que menos hábitats ha conservado, con sólo el 15,6%. Las zonas de Oceanía bien conservadas corresponden a los desiertos de Australia, mientras que las regiones de América del Sur casi intactas corresponden a la Amazonia, con bosques tropicales con una extraordinaria diversidad biológica y algunas regiones andinas. África es la zona con más áreas parcialmente transformadas, reflejo de una presión demográfica todavía baja, y de una agricultura extensiva. Europa, con el 64,9%, es la región más humanizada, más del doble que el siguiente continente, Asia, con el 29,5%.

En cuanto a las costas, mares y océanos, el Fondo Mundial para la Naturaleza y la Unión Mundial para la Conservación, han destacado la necesidad de medidas urgentes para proteger de la sobreexplotación de las aguas profundas y las criaturas que viven en ellas, debido a la exploración pesquera y petrolífera no acogida a normas, las descargas de CO2, la biotecnología y la explotación de hidratos gaseosos y el calor de emisiones hidrotérmicas.

Especialmente amenazados se hallan las comunidades coralinas de todo el mundo, que han sido dañados por pesqueros industriales de arrastre, los cambios climáticos y los procesos de sedimentación.

El aumento en los niveles de exploración pesquera y petrolífera también están dañando la frágil biodiversidad de muchas zonas marinas. Al estar abierta al acceso no regulado, alta mar se ha vuelto cada vez más susceptible a la sobreexplotación. Por otro lado, los débiles sistemas de vigilancia y control de muchas zonas costeras en todo el mundo, han derivado en crecientes niveles de degradación ambiental, que hacen poco viable el retorno de sus condiciones ambientales originales.

La tercera parte de los ríos del mundo que permanecen relativamente intactos será destruidos por la expansión de las represas y más de diez millones de personas podrían ser desplazadas durante la próxima década.

Más de 1,700 presas están en trámite en el mundo, principalmente en India, China y Turquía. El continuar con estos proyectos significará que hasta diez millones de personas serán desplazadas, miles de pequeños agricultores perderán sus trabajos, una brecha económica en expansión favorecerá a los ricos, aumentando los conflictos sociales respecto del agua y más especies de lo que ya sabemos se extinguirán.

A las consecuencias indeseables del desarrollo económico, del crecimiento demográfico, de la desigual distribución de la renta y del consumo insostenible de recursos, hay que añadir las causadas por las nuevas biotecnologías y el desarrollo de la ingeniería genética, el reducido espectro de productos agrícolas, forestales y pesqueros comercializados, y las políticas económicas que no atribuyen su debido valor a los recursos. La mayor parte del germoplasma de las especies y variedades agrícolas y ganaderas puede llegar a desaparecer.

Las especies inventariadas oscilan en 1.750.000, pero algunos autores señalan que probablemente superen los 111 millones de especies, aunque la cifra media hoy se estima en 13.620.000 especies, según un informe publicado por el Programa de las Naciones Unidas en 1.995.

Entre las especies ya descritas hay 270.000 plantas, 4.300 mamíferos, 9.700 aves, 6.300 reptiles, 4.200 anfibios, 19.000 peces, 72.000 hongos (se cree que el número de especies debe superar el 1,5 millones), 1.085.000 artrópodos (950.000 insectos descritos, aunque el número de especies debe ser superior a 8 millones), 5.000 virus y otras 4.000 bacterias (una ínfima parte de los más de 400.000 virus y 1 millón de bacterias que se cree existen).

Los bosques tropicales, que sólo cubren el 7 por ciento de las tierras emergidas, albergan entre 50% y 90% del total de las especies. El promedio de extinción era de una especie de mamíferos cada 400 años y de una especie de aves cada 200 años, pero las extinciones documentadas en los últimos 400 años indican que han desaparecido 58 especies de mamíferos y 115 de
aves. 

El 90 por ciento de nuestra alimentación procede de 15 especies de plantas y 8 especies de animales. El arroz, de acuerdo con la Organización Internacional para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según sus siglas en Inglés), aporta el 26% de las calorías, el trigo el 23% y el maíz el 7%.

Información y cifras que son, más que una advertencia, una amenaza para el ambiente y por lo tanto para el ser humano. ¿Seremos tan responsables como para tomar las decisiones adecuadas y conservar nuestro hogar?

Importancia del Ambiente

Los bosques, sabanas, ríos y demás ambientes naturales, albergan una inmensa diversidad de recursos que han servido a varias generaciones para la obtención de alimentos, medicinas, vestido, energía y vivienda.

La mayoría de los productos farmacéuticos comercializados son de origen silvestre. Asimismo, dependemos en gran medida de la naturaleza para alimentarnos.

Muchos de los tejidos más cotizados en la industria del vestido provienen de la naturaleza. El lino, por ejemplo, se obtiene de una planta herbácea que lleva el mismo nombre. De igual importancia figuran el algodón, la lana y la seda.

La naturaleza es asimismo una fuente extraordinaria de energía. El viento y el agua, por su parte, son capaces de generar la electricidad necesaria para surtir grandes ciudades y soportar sus procesos de desarrollo. De igual importancia ha sido el consumo de la leña.

La vida silvestre también es inmensamente valiosa como fuente de material genético. Los cultivadores recurren continuamente a la naturaleza en el estado silvestre para obtener nuevos genes que darán a sus cepas mayor resistencia ante los cambios climáticos y las plagas, o les permitirán satisfacer la nueva demanda del mercado.

La naturaleza constituye obras de infraestructura a un precio infinitamente inferior al que cobraría cualquier empresa de ingeniería. Por ejemplo, los manglares proveen a las comunidades costeras, protección contra el oleaje y el viento, estabilizan sedimentos para prevenir la erosión y sirven de criaderos para especies de peces con alto valor comercial aguas afuera.