• Se necesitan más árboles para combatir el cambio climático
  • En el proceso de fotosíntesis, fijan el carbono en el cuerpo del árbol (ramas, troncos, hojas, flores y frutos) y se convierten en almacenadores naturales de carbono.
  • Si se queman o talan árboles, se libera el dióxido de carbono fijado, el principal gas causante del calentamiento global.

Un bosque viejo produce el efecto contrario a uno joven, ya que absorbe y elimina oxígeno y emite más dióxido de carbono. Por su parte, los árboles jóvenes y en pleno crecimiento, absorben y eliminan dióxido de carbono en una proporción de alrededor de 1,5 kg. por cada kg de su propio peso, y lo reemplazan por oxígeno en una cantidad equivalente.

Esta afirmación fue realizada por el Prof. Diego Díaz Martín, Jefe del Departamento de Estudios Ambientales de la Universidad Metropolitana y Director del Proyecto Ávila, a propósito de la celebración del Día del Árbol este domingo 25 de mayo.

En el proceso de fotosíntesis, fijan el carbono en el cuerpo del árbol (ramas, troncos, hojas, flores y frutos) y se convierten en almacenadores naturales de carbono. Algunos estudios destacan que un árbol de tamaño medio absorbe alrededor de 6kg de Dióxido de Carbono (CO 2 ) al año, por lo que en 40 años asimilaría como mínimo 250kg.

Por lo anterior se deduce que no sólo es importante mantener y conservar los bosques naturales dentro de las áreas protegidas, sino además, deben fomentarse nuevas extensiones forestales, que no sólo contribuyan a mantener el ciclo hidrológico y regular el clima, sino para proveer alimento, refugio y hasta medicinas a la humanidad.

Díaz Martín señala “que dado que al día, una persona consume en promedio al menos 10 metros cúbicos de aire, se necesitarían al menos 50 árboles jóvenes y sanos por cada ser humano para garantizar la calidad del aire en la tierra”. Sin embargo, aclara, “ello dependería de la especie, la edad y el clima en el cual se desarrolle el árbol, pues ni todos los árboles consumen la misma cantidad de CO 2 ni producen la misma cuantía de oxígeno”.

Frente a la deforestación y la tala, Díaz señala que “si se queman o talan los árboles, se volvería a liberar a la atmósfera el dióxido de carbono fijado, pero si los conservamos, se convierten en almacenadores de carbono que ayudan a mitigar los cambios climáticos y el calentamiento global”, concluyó.