|
El planeta de los simios Por Manuel Alejandro Prado, Ing. Ambiental. Aliado Profesional
de VITALIS Nada más alejado de la realidad que el tema de los filmes y refritos de la serie "El Planeta de Los Simios". Aparte de mostrarnos falsamente unos sanguinarios y crueles primates, estas películas (la nueva y las viejas) hacen que muchos ingenuos espectadores manifiesten un singular e injustificado miedo hacia esos seres tan maravillosos, tal y como lo son nuestros más cercanos familiares en este planeta: los monos. Los únicos goriloides perniciosos y brutos, de quienes deberíamos sentir una absoluta repulsión, son aquellos dictadores y tiranos que han irrumpido en la historia de los países para reprimir los derechos y libertades de los seres humanos. Los otros, los verdaderamente monos, están requiriendo de la bondad y ayuda del género humano para poder salvarse precisamente de nosotros mismos. En este sentido, el Director de Asuntos Ambientales de la ONU, el germano Klaus Toeper, ha señalado que los grandes monos (gorilas, orangutanes, chimpancés, lémures, macacos y otros) corren el riesgo de desaparecer en sus propios lugares de origen. Tanto los primates, como sus hábitats, están siendo diezmados como consecuencia de deforestaciones masivas, minería descontrolada, agricultura extensiva, cacería, tráfico ilegal de especies y fumigaciones. Otros expertos indican que si no se ejecutan acciones rápidas para controlar esos factores, en tan solo diez años, 25 especies de monos estarían al borde de la desaparición. No hay que olvidar que estas especies poseen cerca del 98% del mismo código genético del ser humano. En otras palabras: o nosotros somos casi monos, o ellos son casi humanos (con el perdón de los monos). Como ejemplos específicos tenemos que en las montañas Afi de Nigeria, apenas quedan 150 gorilas "Río Cross". De la especie de mono Tonkin Snub-Nose de Vietnam apenas quedan 200 ejemplares. La población de macacos del Japón se ha reducido en 90%. Varias poblaciones endémicas de lémures en Madagascar se encuentran en alerta roja. En Indonesia se presenta un severo descenso en el número de orangutanes. En Brasil se hacen esfuerzos por controlar la desaparición de dos especies de monos capuchinos. Kenia, Tanzania, China, Malasia, Uganda, Burundi, Costa de Marfíl, Camerún y todos los países que comparten la cuenca del Río Congo tienen al menos una o dos alertas rojas de extinción de primates. Sorprende saber que a comienzos de 1900 existían en Africa cerca de un millón de chimpancés. Si los factores perturbadores siguen como están, es posible que para el año 2020, ninguno de estos amigos de Tarzán logren sobrevivir en sus lugares de origen. Existen en la actualidad cerca de 40 organizaciones internacionales, conformadas por agrupaciones e individuos profesionales que son capaces de correr el riesgo de contraer fiebre amarilla, quedar atrapados en medio de guerras o de enfrentarse a mafias madereras y mineras, por el sólo motivo de salvar a estas especies de la desaparición. Son fundaciones que desarrollan sus proyectos con soportes financieros muy limitados. Presupuestos equivalentes a lo que cuestan 5 minutos de las superproducciones fílmicas como la señalada al comienzo, pudiesen servir para garantizarle la vida a varias de estas especies. Sin embargo, se malgasta dinero e ingenio en temas que desvirtúan la situación dramática de los primates. Si no hacemos algo por ellos, definitivamente, los salvajes de la verdadera historia de este planeta de los simios seremos los propios humanos. Email: pt5761@hotmail.com |