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Sustentabilidad y Modernidad en la Europa Continental Capitalista Por Evaristo Caraballo Luego de las guerras, Europa era un continente arruinado, hambriento y melancólico. Pero como un ave fenix, solo ha bastado medio siglo para reinventarse y reconstruirse. La resurrección Europea fue el producto de la creación de asambleas verdaderamente representativas y de la aplicación de medidas económicas conscientes de su rol social, enmarcadas en una valiente y perseverante actitud hacia el cambio, la cooperación y una necesidad de avanzar bajo la premisa de ser el mejor. Estos factores han generado innovaciones que se dejan apreciar particularmente en sus estructuras sociales y en la gestión pública. Uno de los ejemplos más evidentes es la Comunidad Europea. Otro ejemplo igualmente importante ha sido su actitud ante el desarrollo sustentable, llamado también modernización ecológica, especialmente en los países de la Europa continental nor-occidental, donde la experiencia en la integración política - economía - sociedad ha sido mayor. El desarrollo sustentable en Europa es guiada entonces por una visión de un mundo a futuro que requerirá de tecnologías más limpias y que sean diseñadas teniendo en cuenta a sus usuarios. Esta visión enlaza el ambiente con la economía moderna. La Europa continental sustentable invita, promueve, algunas veces asegura, el amasamiento de capital por individuos que ofrezcan productos y servicios más acordes con la protección del ambiente. Esto incluye además productos y servicios importados de otras partes del mundo, oportunidad que algunos países en desarrollo han sabido aprovechar. Se promueve además su consumo a través de una información adecuada dirigida a entrenar a la población en los asuntos ambientales, lo cual, además, contribuye a incrementar el número de "conversos". En Europa se propicia entonces las nuevas innovaciones en vehículos y motores menos ruidosos y más eficientes en el uso de sus fuentes de energía; favorece el consumo de energía eléctrica producida de manera no tradicional; se fuerza a la búsqueda de productos de consumo masivo propensos a ser reciclados, limitando o reusando los no reciclables al tiempo que surgen sistemas innovadores de recolección; y hasta se abandonan nuevos avances por tecnologías tradicionales de menor impacto ambiental. Y lo peor: la gente paga por eso. El objetivo? Ganar la competencia tecnológica y comercial en un futuro mundo más ambientalmente consciente. Pese a todo estos logros, es claro lo difícil que resulta aplicar modelos europeos en latinoamerica: los contextos históricos, las estructuras sociales y los patrones culturales son distintos y por tanto los modelos. Tampoco se puede decir que el modelo de modernización ecológica predomina en la agenda de dicha región y que no existan a menudo otros intereses en las políticas de estos países que desvíen los logros en materia de desarrollo ambientalmente amigable. Pero si es de resaltar que la forma en que se practica el ambientalismo en Europa sugiere que este es entendido como una oportunidad de negocios que es importante desarrollar. De pronto, visto de esta forma, sería más facíl hacer entender la importancia que tiene para nuestros países no solo hacer énfasis sino profundizar y modernizar las agendas ambientales haciendolas más consonas con los programas de desarrollo económico y tecnológico, al tiempo de hacer del empresariado latinoamericano un individuo más consciente de esta perspectiva alternativa. Si los europeos, así como otros en el mundo, llegan a tener razón, y nosotros no hacemos nada a tiempo, habremos perdido otra gran oportunidad para no quedarnos atrás. Para volver a la Página de Actualidad Ambiental |