El último domingo de mayo se celebra del Día del Arbol, ese fiel y silencioso compañero que nos brinda decenas de beneficios, y que pese a ello, muchas veces maltratamos y subvaloramos.

Los hay de todos los tamaños, formas y colores, pero con una característica común: nos ayudan a producir oxígeno y fijar carbono, un regalo de la naturaleza frente a los crecientes problemas ambientales de nuestro planeta, incluyendo al efecto invernadero.

Los árboles han sido testigos incondicionales de nuestra cultura e historia. Entre ellos, cabe destacar la Ceiba de San Francisco, en medio de la Avenida Universidad, frente a la iglesia del mismo nombre; el Samán de Catuche, cerca del Panteón Nacional, que cobijó a Andrés Bello en sus años estudiantiles; y el famoso Samán de Güere, el más conocido de todos, bajo cuya sombra bailaban nuestros indígenas, clamando por la lluvia en los tiempos de sequía, y que sirvió de inspiración a cientos de hombres y mujeres que han jurado paz y libertad para nuestro pueblo por varias décadas.

Pese a ello, muchos árboles son podados en forma severa, clavados como si se tratara de paredes listas para anunciar productos, pintados “ique” para adornar el paisaje y hasta cortados impunemente, “porque impiden el desarrollo de una obra o infraestructura”.

Si nos detuviéramos a conocer los múltiples beneficios que nos brindan los árboles, quizá detendríamos nuestras agresiones y fomentaríamos su desarrollo y conservación.

Si cada uno de los habitantes de este país nos comprometiéramos a plantar un árbol cerca de nuestras casas, escuelas o lugares de trabajo, comprometiéndonos a velar por su cuidado y conservación, estaríamos garantizando al menos 20 millones de nuevos árboles que tanta falta le hacen a nuestro país. Pero eso si, en los lugares apropiados y con las especies adecuadas.

Historia del día

Con la hermosa frase La primavera de oro de los araguaney es identificaba Rómulo Gallegos la llegada de la primavera en los llanos y sabanas de Venezuela. Y es que, «en el período de la floración todo el campo, todos los caminos toda la geografía patria parece rendir pleitesía a la belleza de este árbol que luce en el bosque, a lo largo de nuestros caminos, en el interior de nuestras viviendas, como una diadema de oro. Es que el araguaney se hizo emblema del pueblo venezolano».

El 29 de mayo de 1948 se declara el araguaney Arbol Nacional. El araguaney es un árbol autóctono y su altura oscila entre 6 y 12 metros. Su tronco es recto, cilíndrico y de unos 60 centímetros de diámetro. La floración se presenta durante los meses de febrero a abril, cuando está totalmente desprovisto de hojas. Las semillas están maduras al comenzar las lluvias, lo que permite la germinación en un gran número de semillas.

Por haberse decretado el 29 de mayo al Araguaney «Arbol Nacional» se tuvo este día como el Día del Árbol, pero existe una resolución del Ministerio de Educación del 19 de mayo de 1951 en que dispone celebrar la Semana del Arbol, tomando como Día del Arbol el último domingo del mes de mayo.

Originalmente, la Fiesta del Arbol se celebraba con carácter de obligatoriedad en todas las escuelas del país, el 23 de mayo, de acuerdo con el decreto de Cipriano Castro , de 10 de abril de 1905. En 1909 se trasladó la fecha al 15 de mayo. Finalmente, por razones prácticas, se estableció el último domingo del mes de mayo.

El valor de los árboles

  • Absorben el dióxido de carbono, que es transformado en substancias nutritivas para la misma planta y el resto de los seres vivos
  • Liberan oxígeno como parte de la fotosíntesis
  • Con el crecimiento de sus raíces, airean la tierra
  • Purifican el aire y reducen el calentamiento de la tierra
  • Desempeñan una función vital en la regulación de los ciclos climáticos e hidrológicos
  • Sirven de alimento y refugio a decenas de seres vivos, incluyendo a los seres humanos
  • Fuente de madera para la construcción
  • Dependiendo de la especie, proveen frutas, caucho, corcho, tinturas, fibras, aceites y medicamentos
  • El látex se utiliza para fabricar neumáticos, tubos, prendas de vestir, goma y cola.
  • Símbolo de culturas y civilizaciones
  • Atractivo para el turismo y la recreación.
  • Proveen sombra en lugares de alta exposición solar.

¿Árboles destructores?

Continuamente nos topamos en muchas ciudades con aceras destruidas y tuberías obstruidas por árboles que crecen sin control. Las razones que determinan esta situación son variadas, sin embargo, gran parte del problema radica en una inapropiada selección de las especies que pueden ser plantadas en las zonas urbanas. Los árboles más adecuados para nuestras ciudades poseen un tallo recto, una copa piramidal o redondeada y una raíz profunda, a fin de que no levanten los pavimentos ni perjudiquen a los transeúntes. Asimismo, deben ser de crecimiento lento y con alta resistencia a la contaminación vehicular, para garantizar su durabilidad. Para las calles, Jesús Hoyos, conocido Botánico venezolano, recomienda plantar árboles tales como el Roble, el Pardillo y el Caobo de las Antillas, entre otros. Para las Avenidas, se sugiere el Pilón, el Granadillo y el Castaño, entre otros.

¿Cómo plantar un árbol?

Al momento de proceder a plantar un árbol, debemos asegurarnos que el material vegetal esté en buenas condiciones de vitalidad, sin indicios de enfermedades, ataques de plagas o daños mecánicos. Se debe abrir un hoyo de diámetro y altura mayor al envase que la contiene. Se puede añadir algo de abono al lugar de la siembra, si se trata de suelos poco fértiles y se retira la planta del envase, cuidando no romper las raíces. Se introduce la planta en el hoyo, y se le agrega la tierra que se extrajo, mezclada con tierra abonada de la que venden en los viveros. En caso que sea necesario, se puede agregar un “tutor”, una especie de vara que apoyará el crecimiento de la planta. Posteriormente, es regada, evitando el encharcamiento. El cuidado del árbol debe proseguir en forma metódica y sistemática. Al menos, deben efectuarse inspecciones periódicas durante 60 días después de la plantación, con el fin de asegurar el riego complementario, hasta su arraigo definitivo y controlar las malezas y las plagas, entre otros aspectos.

Árboles emblemáticos de Venezuela

De acuerdo con el Biólogo Jesús Hoyos, los siguientes árboles simbolizan y representan a diversas regiones de nuestro país:

  • Araguaney ( Tabebuia chrysantha ), Arbol Nacional de Venezuela
  • Cereipo ( Myrospermum frutescens ), Anzoátegui
  • Samán ( Pithecellobium saman ), Aragua
  • Merecure ( Licania pyrifolia ), Apure
  • Cedro ( Cedrela odorata ), Barinas
  • Sarrapia ( Dipteryx punctata ), Bolívar
  • Camoruco ( Sterculia apetala ), Carabobo
  • Apamate ( Tabebuia rosea ), Cojedes
  • Cuji-Yaque ( Prosopis juliflora ), Falcón
  • Palma Llanera ( Copernicia tectorum ), Guárico
  • Semeruco ( Malpighia glabra ), Lara
  • Bucare Ceibo ( Erythrina poeppigiana ), Mérida
  • Roso Blanco ( Brownea leucantha ), Miranda
  • Palma de Moriche ( Mauritia flexuosa ), Monagas
  • Guayacán ( Guaiacum officinale ), Nueva Esparta
  • Caoba ( Swietenia macrophylla ), Portuguesa
  • Roble ( Platymiscium diadelphum ), Sucre
  • Pino Criollo ( Prummopitys montana ), Táchira
  • Bucare Anauco ( Erythrina fusca ), Trujillo
  • Chaguaramo ( Roystonea venezuelana ), Yaracuy
  • Cocotero ( Cocos nucifera ), Zulia
  • Caucho Hevea ( Hevea benthamiana) , Amazonas
  • Mangle Rojo ( Rhisophora mangle ), Delta Amacuro
  • Ceiba ( Ceiba pentandra ), Distrito Metropolitano

Los árboles de la ciudad brindan frescor y sombra, purifican el aire, frenan la erosión, amortiguan el ruido, embellecen el ambiente y brindan paz y sosiego al espíritu, por eso, son los rasgos distintivos de una culta y agradable ciudad. Para el embellecimiento de la ciudad se deben seleccionar los árboles apropiados para cada lugar. No deben plantarse árboles que dañen las construcciones. A manera de orientación y guía, sugerimos un grupo de árboles apropiados para los diferentes ambientes de la ciudad.

Árboles recomendados para las ciudades:

  • Avenidas

Los árboles para avenidas pueden ser de tamaño grande, copa frondosa, tronco recto y raíces profundas, por ejemplo:

    • Pilón
    • Gateado
    • Aceite
    • Maremare
    • Castaño
    • Caña
    • Fístula
    • Mijao
    • Granadillo
    • Alatrique
    • San Francisco
    • Merecure
    • Pardillo
    • Caobo
    • Palmas de Tronco único y esbeltas
  • Calles:

Se recomienda los árboles de tamaño mediano o pequeño, de gran resistencia, de raíces profundas y copa piramidal:

    • Urape Criollo
    • Majomo
    • Guamo
    • Melaleuco
    • San Francisco
    • Roble
    • Uvero de Playa
    • Pardillo
    • Caobo de las Antillas
    • Alatrique
  • Plazas:

En el trópico, las plazas deben ser oasis de frescura y para ello requieren árboles grandes con raíces profundas:

    • Cotoperiz
    • Caobo
    • Cedro
    • Caro-caro
    • Samán
    • Castaño
    • Granadillo o Ébano
    • Aceite o Copaiba
    • Merecure
    • Naranjillo
    • Pilón
    • Algarrobo
  • Redomas de Autopistas:

Son espacios reducidos, pero de gran valor estético que sufren niveles de temperatura y contaminación elevados, producto del tránsito de vehículos. Por ello, exigen árboles muy resistentes:

    • Cují
    • Ponsigué
    • Palomaría
    • Espinillo
    • Guayabo
    • Guayacán
    • Indio Desnudo
    • Yacures u Orores
    • Guatacaro
    • Palo de Mora
  • Taludes

Al ser pendientes y por lo general de suelos pobres y alto grado de erosión, necesitan árboles aguantadores pequeños o medianos:

    • Matarratón
    • Guácimo
    • Espinillo
    • Copeicito
    • Trinitaria
    • Ramón
    • Hayuelos
    • Cují Negro
    • Bambú
    • Orore
    • Cují de Jardín
    • Indio Desnudo
  • Jardines Públicos

Abiertos al disfrute de toda la ciudadanía, estas reducidas zonas verdes requieren árboles pequeños, no frutales, que sean atractivos en su floración o follaje:

    • Urape
    • Chaparro
    • Pardillo
    • Totumo
    • Cují de Jardín
    • Clavellina
    • Malagueto o Bayrum
    • Amapola o Atapaima
    • Melaleuco
    • Palmas (sin espinas)
    • Cepillo
    • Cycas o Sagú
  • Jardines Privados

Para ellos se permiten todas clase de árboles y palmas de mediano o pequeño porte, con flores vistosas y frutales. Además de los recomendados para los jardines públicos, se pueden plantar:

    • Semeruco
    • Guayabo
    • Cítricos
    • Ciruelas del Gobernador
    • Pendanga
    • Madroño
  • Árboles No Recomendados

Todas aquellas especies de raíces superficiales, que al crecer levantan el pavimento y obstruyen tuberías, no deben ser plantados en la ciudad, tales como:

    • Matapalo o Caucho
    • Acacia o Flamboyánt
    • Caro-caro
    • Acacia de Siam
    • Jabillo
    • Eucalipto
    • Apamate (ya no se desarrolla en Caracas)
    • Samán
    • Picus Laurel
    • Ceiba
    • Almendrón
    • Sombrero
    • Casuarina

El Araguaney, árbol nacional de Venezuela

Con la hermosa frase La primavera de oro de los araguaney, Rómulo Gallegos identificaba la llegada de la primavera en los llanos y sabanas de Venezuela.

En el período de la floración todo el campo, los caminos de toda la geografía venezolana parecen rendir pleitesía a la belleza de este árbol que luce en el bosque, a lo largo de nuestros caminos, o en el interior de nuestras viviendas, como una diadema de oro. El araguaney se hizo emblema del pueblo venezolano.

Se distingue por una floración masiva luego de perder sus hojas por la sequía, durante los meses de febrero a abril. Todos los individuos suelen florecer al mismo tiempo, unos cuatro días después de una de las escasas lluvias que nos sorprenden en medio de la sequía. La floración masiva es muy atractiva para las distintas abejas que las polinizan y para los tucusitos y otras aves que le toman su néctar. Las semillas están maduras al comenzar las lluvias, lo que permite la germinación en un gran número de ellas.

El 29 de mayo de 1948 se declara el araguaney Arbol Nacional. Es un árbol autóctono y su altura oscila entre 6 y 12 metros. Su tronco es recto, cilíndrico y de unos 60 centímetros de diámetro. La floración se presenta durante los meses de febrero a abril, cuando está totalmente desprovisto de hojas. Las semillas están maduras al comenzar las lluvias, lo que permite la germinación en un gran número de semillas.

Por haberse decretado el 29 de mayo al Araguaney «Arbol Nacional» se tuvo este día como el Día del Árbol, pero existe una resolución del Ministerio de Educación del 19 de mayo de 1951 en que dispone celebrar la Semana del Arbol, tomando como Día del Arbol el último domingo del mes de mayo.

Originalmente, la Fiesta del Arbol se celebraba con carácter de obligatoriedad en todas las escuelas del país, el 23 de mayo, de acuerdo con el decreto de Cipriano Castro , de 10 de abril de 1905. En 1909 se trasladó la fecha al 15 de mayo. Finalmente, por razones prácticas, se estableció el último domingo del mes de mayo.